domingo, 13 de enero de 2008



A los hombres futuros

1

Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.

¡Qué tiempos estos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle,
¿lo encontrarán sus amigos
cuando lo necesiten?

Es cierto que aún me gano la vida.
Pero, creedme, es pura casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara, estaría
perdido.)
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia,
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

2

Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia. Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos sin mí. Lo sabía
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

3

Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.
Cambiábamos de país como de zapatos
a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.



Bertolt Brecht(1938)

viernes, 11 de enero de 2008



Ciudades calcadas

De niño tuve calles, nubes de polvo,
Un tumulto de voces llamando fuera del hogar.

La estación de tren divisada
sobre los hombros de mi padre.
Promesa de viaje,
frontera de lo conocido.

Mas allá selvas y fieras,
ciudades vivientes,
paises de lujo y de barbarie.

¡Desmesura de las fábulas
en un borde de la tierra plana!.

Tuve calles, amigos, correrías,
juegos sobre trazados de ruinas,
persecuciones, salvajes alegrías.

Arrojé piedras a las aves,
conocí el sabor de la fruta robada y la mentira.

¿Cómo Platón olvidó
expulsar a los niños de la ciudad?

Una ciudad es un montón de piedras
y de intenciones antiguas.

Dibuja el círculo del cielo
con mirada atenta
mientras duerme.

Afuera,
lo innombrable.

II

He buscado lugar
cruzando pasos elevados,
a saltos sobre escalas de metal.

Varias cajas de libros y una cama
peregrinan conmigo de barrio en barrio,
de ciudad en ciudad.

Tuve casas con patio y con jardín,
habitaciones estrechas
visitadas por el amor.

Tuve esquinas y terrazas.
Encontré puertas para todos los deseos.
Siempre las mismas puertas cerradas
o abiertas a un incendio subterráneo.

Pasé por alto entonces
que las ciudades se calcan mutuamente.

La diferencia es un sinfín de nombres
desparramados sobre un mapa.

La diferencia es un listado
de filiaciones enemigas.

La diferencia es cada lugar
alumbrado por una conversación.


III


Ciudad de los pasos contados,
idénticos,
sin mas allá de la costumbre.

Ciudad de las vitrinas y de los espejos,
ciudad doble de los maniquíes,
ciudad triple de las sombras.

Mi rebeldía no tiene por donde caminar,
tropieza con las mercancías de una feria sin fin.

¿Cuántas veces he pensado en irme,
cuantas me fuí para regresar
en contra de los juramentos?

Los semáforos y las luces de los supermercados
permanecen encendidos semanas, meses.

Columnas de humo señalan un fuego que avanza.

Todo lo que busco cabe en un instante.
Me quedo,
No sabría que hacer en otra parte.


¿Quien USA armas de destrucción masiva?

Preocupado por amenazas que se ciernen en estos días sobre el mundo entero (que por si acaso parece siempre estar mirando para otro lado) hice click para buscar alguna informacion sobre lo que nos espera ahora que el dólar cae, el petróleo sube y nos aterran con el holocausto nuclear. Encuentro en una pagina de información independiente llamada "nodo 50" que el uso de armas atómicas no es ninguna novedad.

Resulta que armas radioactivas se USAn hace rato. El funcionamiento de las centrales nucleares deja como resultado toneladas de basura radioactiva. La ingeniosa solución que han inventado para deshacerse de ella es emplearla como munición.

Municiones de uranio "empobrecido" fueron empleadas en Somalia, Yugoslavia, en la guerra del golfo y se emplean actualmente, por toneladas, en Afganistan e Irak. No solo matan en el momento de ser USAdas, sino que millones de casquillos de bala, cubiertas de vehículos y todo tipo de desechos de guerra siguen activos, irradiando y produciendo enfermedades malignas, inmunitarias y malformaciones geneticas durante miles de años.

¿Quienes recogen del suelo los objetos brillantes para jugar con ellos?

Para colmo de ironía, aquellos soldados que USAron aquel armamento contra personas de las que no sabían nada y a las que jamás habían visto, vuelven a casa como desapacibles veteranos de guerra a enfermar del alma y drogarse hasta el suicidio, enfermar del cuerpo y ser desatendidos por los hospitales o a transmitir un daño genético. Es espeluznante la estadística de nacimientos con malformaciones entre quienes tuvieron hijos despues de participar en la guerra del golfo( mas del60%) mientras su propio gobierno no hace nada por ellos, tiende sobre su suerte el silencio de los medios oficiales y los excluye de la realidad.

Así pagan las corporaciones del petróleo a quienes hacen las guerras en su nombre.

Internet, un mercado persa.

Entrar a internet es como ir a la plaza de mercado, a un sanandresito o a un centro comercial: una multitud de objetos y de mercancías, o un cortejo de signos, se arrojan contra nuestra mirada que apenas distingue entre una cosa y otra.

Lo que más sorprende de entrada es encontrar tantas versiones de la realidad. La enumeración de lo que he encontrado hace a un catálogo de disparates. La semana pasada vi en un blog, una foto de las naves de la federación galáctica sobre los anillos de Saturno.

La realidad y la ficción marchan de la mano y se confunden como gatas siamesas. Ayer se nos repitió hasta el delirio que tal país almacenaba armas de destrucción masiva. Con ese pretexto justificaron la aniquilación de toda una sociedad. Nunca encontraron esas armas ¿y que pasó despues? ¿se retiraron los invasores? ¿repararon los daños?

Nuestro silencio quiere decir que estamos preparados para creer en cualquier cosa.